>>>> III DERECHO A SER PAREJA


... “El amor oscuro o el amor que no osa deir su nombre”. Federico García Lorca.
El nudo de la garganta gallega Una fórmula heredada de la edad media para designar al homosexualidad, el pecado nefando (el pecado que no debe mencionarse) se convirtió en el amor que no osa decir su nombre o el amor oscuro de García Lorca. Refuerzo de doble moral y atenuación de los prejuicios , cuya muerte en los primeros años de la guerra civil, hizo de él una víctima especialmente notable del franquismo; pero es que las leyes del franquismo son pasado, los eufemismos son pasado y las mentalidades irracionales con la variabilidad de cada persona en esos tiempos que corren deben ser el primer paso para llegar a la tolerancia total, no sólo la vía jurídica. En Galicia, existen muchas asociaciones que luchan para conseguir unos derechos que no los aíslen de la sociedad por su tendencia social, cuando pueden ser mejores o peores profesores, albañiles, carteros... que cualquier otra persona: pero que pueden serlo. Pero si el movimiento no empieza de verdad por los pilares de la sociedad y de su manera de actuar en el día a día, en realidad, los avances serán golpes al aire. EL 46% de los encuestados en la Homoenquisa el año pasado -preguntas organizadas en un cuestionario mediante Internet- piden equiparación de derechos ante los heterosexuales. Sin embargo, sólo el 15´78% solicitan la legislación de las parejas de hecho. Sin duda, aunque la encuesta fue realizada a 104 personas, puede ser en cierta forma representativa de la sociedad gallega. Es más, cabría preguntarse porqué sólo poco más de cien personas contestaron a la homoenquisa, cuando la población homosexual es ciertamente mayor: ¿quizá no supieron que existía tal encuesta, o no accedieron a Internet.... Sin embargo, es una hecho claro entonces, la falta, ya no de reconocimiento, si no de actuación real, por parte de todos los sectores de la sociedad: no hay legislación de parejas de hecho, los registros parecen convertirse en terreno exclusivo de heterosexuales... La trascendencia en las leyes civiles y eclesiásticas gallegas y más allá de nuestra fronteras, así como los impedimentos como casarse con personas del mismo sexo, pone de manifiesto que el matrimonio, acto jurídico que fue concebido con la voluntad de crear nuevas parejas y familias, no es un instituto que sólo interese a los
> contrayentes; más bien, interesa al conjunto de la sociedad y dentro de ella a quienes ostentan la autoridad jurídica, moral y religiosa. Por ellos, cada uno de estos sectores opina y proclama opinión ante el público. Y el segmento de la sociedad gallega, el más importante si cabe, parece no reaccionar realmente ante esta realidad social, que forma parte de la lista de contribuyentes, que camina a su lado en las aceras de Santiago de Compostela, de Vigo, de Ortigueira, frente al mar; que se sienta a su lado en el autobús y que oxígeno. Hoy en día es distinto... No obstante la falta de conciencia incluso de sectores representantes de la sociedad homosexual hacen que los registros de parejas hecho sean utilizados como una mera declaración de intenciones que parece huir del compromiso que conlleva el matrimonio, en vez de luchar por el. He ahí el problema, los colectivos homosexuales y a la sociedad gallega asumen el rol asignado desde la antigüedad del rechazo a lo distinto. En muchos países, el hecho de ser homosexual o de practicar la homosexualidad puede provocar pérdida del trabajo, la discriminación, el rechazo social e incluso la cárcel. Durante los últimos años, los grupos a favor de los derechos de la gays han trabajado para conseguir la aceptación de la homosexualidad de la opinión pública y en la legislación. Pero esos colectivos suelen ser ramificaciones de posturas políticas, o estar adscritos a grupos parlamentarios o a partidos, o incluso ser independientes; pero aún así, no parecen dirigirse realmente a todo el colectivo de la sociedad. Las revolucionas ideológicas basan su fuerza en los pilares del movimiento social: y ese debería ser el principal objetivo, ya que la sociedad gallega es consciente, sabe que existe un sector homosexual, pero no lucha por sus derechos. Y es que las creencias colectivas caen y decaen en función del conjunto de la opinión social basada en la especulación. Así, el nivel de aceptación alcanzado en la década de 1970 disminuyó durante la década siguiente debido a la reacción pública negativa respecto a la propagación de SIDA. Este hecho produjo un rechazo social y un prejuicio creciente contras los homosexuales. En algunas sociedades como en la de Aranda de Australia Central, la homosexualidad está prácticamente generalizada. En otros países, las ceremonias y rituales que celebran la unión de la pareja homosexual sirven para el mismo fin que el matrimonio heterosexual, pero no disponen del mismo rango legal. En algunos países de Europa existe la posibilidad de que las parejas de homosexuales se registren como parejas de hecho. En Holanda, algunas han conseguido adoptar niños. Aunque la permisividad ha recorrido un largo camino en los últimos años, aún queda u otro largo trecho por recorrer; y especialmente en Galicia. Entre las opciones legislativas de los diferentes partidos políticos gallegos, sólo el PP, de entre PSOE, IU, CIU, BNG, Grupo Mixto Parlamentario, no promete ley de parejas, que ha bloqueado en el parlamento, durante más de dos años, una propuesta de Ley de parejas con la excusa de poseer una Ley de Uniones Civiles. EN cuanto al tema de actividades llevadas a cabo de concienciación social como programas antidiscriminación, educación... En Galicia no ha habido opciones de este tipo; pero es que tampoco la sociedad lo ha demandado en realidad.

Texto escrito en 2001.